SE MARCHA VENUS, SE ABRE UNA VENTANA
En el caso poco probable de que alguna vez pasee por los jardines del Palacio Pávlovsk de San Petersburgo, me aprestaré a buscar una escultura de bronce que representa a Venus sujetando frente a sí la falda de su liviana túnica. Si este improbable encuentro se produjera, surgiría una curiosa sensación de familiaridad por mi parte, porque esta diosa de bronce me ha acompañado durante años (no puedo precisar cuántos: cinco, seis tal vez) como imagen de cabecera de este blog. O tal vez no. He buscado fotografías de la escultura tal cual es, de cuerpo entero, y no se corresponde con la imagen tan querida para mí y que atesoraré en la memoria para siempre, porque esta última se debe a la personal visión de una fotógrafa que firma como Ozaytseva y que comparte generosamente sus creaciones en Internet. Ella eligió la perspectiva y el encuadre; ella fue quien dotó a la fotografía del color azul que convierte a la diosa y a los árboles del fondo en criaturas de excepción. Solo me queda dar las ...





